En el museo


La idea de guardar silencio en los museos, de respetar tanto a quien se confronta ante una obra como a quien la creó, no es en absoluto universal.

En algunos lugares, me cuenta Laura, la experiencia pinacotequil es un shock cultural: los museos parecen salones particulares, donde la gente, lejos de observar las obras expuestas, desatan su conversación como harían en el sofá de su casa. ¡Y ni siquiera sobre el arte que tienen ante sí!

A buen seguro, a quienes lo hacen, les parecerán auténticos muermos los museos de otros lugares donde los cuadros son apenas testigos de algún cuchicheo. Por no hablar de aquellos que se comportan en los espacios de arte como si estuvieran en una discoteca.



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