Humor, hamor


Hablaba Bergson de los mecanismos de la risa. Sus ensayos sobre lo cómico están repletos de reflexiones interesantísimas, que nos llevan a más de un asentimiento al libro que sostenemos con las manos, y algún que otro respingo de sorpresa, porque nos desvela verdades de las que no éramos conscientes antes de enfrentarnos a sus letras.

Una de las primeras cuestiones que se plantean es que la risa es un fenómeno colectivo: podemos reírnos al leer un libro en el metro, podemos soltar una carcajada en perfecta soledad mientras estamos en casa, pero, al fin y al cabo, nos reiremos de algo que alguien ha escrito o dicho o hecho y que se refiere a otras personas.

La risa, es, pues, algo colectivo. Y aunque me aventuraría a decir que la risa es universal, el chiste está lejos de serlo.


Aunque pueda haber chistes universales, entre las palabras de Bergson echo de menos una reflexión sobre lo imprescindible que es el conocimiento del contexto en lo cómico: para reírnos necesitamos estar situados en un marco de memoria común:

Es necesaria en la ironía, porque esta consiste en decir exactamente lo contrario de lo que uno quiere o debe decir: contradecir lo que es (supuestamente) obvio. Pero eso obvio es, en realidad, un código secreto, reservado a los miembros del club. Nada más horrible que practicar la ironía con un extranjero. Y luego acusarle de no tener sentido del humor, o peor aún: de ser un estúpido.


Y es necesaria también para poder apreciar el chiste común, porque estos hacen referencia a escenas presentes en la colección de recuerdos o hechos de conocimiento colectivo. Para desternillarse leyendo Sin noticias de Gurb, es necesario, por ejemplo, conocer a Marta Sánchez, pero el libro está sembrado de otras referencias comunes. no sé si algún extranjero se reirá con la ocurrencia de la dentadura postiza para robar albóndigas, pero habrá muchos pasajes que no pueda entender por falta de contexto. De la misma manera, como dije, nunca sé si la risa que me dan algunas escenas de las películas de Kaurismäki, no es más que el fruto de una malinterpretación que hago porque juzgo la escena con mis criterios, desde mi contexto de normalidad.


Además de esto, los chistes quedan también en la memoria colectiva y la repetición, uno de esos elementos de comicidad de los que hablaba Bergson, es un mantra común al que le basta un par de palabras o un gesto. Así, si alguien dice empanadilla de Móstoles, a muchos españoles se les vendrá a la cabeza la imagen con la que se abre este post. Y no hará falta decir más.

El humor es colectivo, es una forma de hermanarse, de crear complicidad. De crear puentes. El humor crea lazos de amor. Hamor.




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