Eres lo que (no) comes

Ya el siglo pasado dijo un sociólogo alemán (Simmel) que fue a través de la comida que los humanos nos convertimos en seres culturados (porque la palabra civilización la usaban más los franceses). La comida es algo muy animal o más bien puede serlo...

Decía, así a grandes rasgos, que ponerle protocolos a la comida es algo humano (aunque se ve que no sabía que hay animales, y muchos, que también tienen protocolos sociales al comer, será porque era hace mucho tiempo y o no veía todavía los documentales de animales de la 2 ... o es que se echaba siestas mientras decía que los veía, que todo puede ser)

En fin. Pero siguiendo con el tema, parece ser que otro tipo, un francés esta vez (Fischler) habla de cómo la comida, además de su función puramente biológica, cumple una función social, lo cual no es una gran sorpresa, por lo menos no para todos, pero su formulación es interesante:

El hecho de fijar unas horas para comer juntos hace que la elección de lo que se come no sea una preferencia individual, sino colectiva. Porque aunque los hay que lo hacen (ejem), lo normal es que se prepare una comida y no ocho. Y en este comer juntos, se define uno. A esto se le llama comensalidad (qué buena palabra!)

Yo soy lo que como- dicen estos sociólogos- y no en un sentido meramente corporal (pero igualmente figurado: si como cuerno de noséqué, me convertiré en nosecuántos, físico, todo físico)... sino más bien de identidad: cuando uno elije su mesa, elije su forma de ser. Y más aún: elige el grupo al que quiere pertenecer. Si coca cola light es de chicas (y por eso se inventan coca cola zero, para llevarse esa parte del mercado también, con esos anuncios que parece que al tomarte una botella de esas te plantas sin más en una peli de James Bond, pero con tus suegros como los malos)... que si una ensalada es más femenina que un filetaco.

Bueno, pues yo voy más allá: en realidad es aún más importante lo que NO comes.

No comer cerdo, por ejemplo. No comer carne los viernes. No comer carne, a secas. No comer azúcar, carbohidratos, no comer grasas saturadas, no comer pollos que lo han pasado fatal, no comer langostinos cuya producción ha destruido el manglar, no comer verduras para nenas, no comer productos de tal o cual país. No comer rugbrød. (porque tengo un jamón ibérico que me sabe mucho más rico y que además me recuerda que la comida me importa no sólo de forma funcional, instrumental, la comida no es sólo algo útil, sino algo que disfruto, que cambia el color de mi día, que me entusiasma y me hace cerrar los ojos)...

Está bien: lo dejaremos en empate: eres lo que comes. Y lo que no comes, también.

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