Frío frío


El mar congelado en Rungsted Strandvej 211, Dinamarca

La fascinación planetaria recorre Europa en estos días, vertebrada en la cantidad de videos y fotografías de heladas y nevadas compartidas en las redes sociales: en facebook, instagram o en los chats de whatsapp.

Aunque haya un puntito de competición (mi frío es más), la difusión profusa de estas imágenes son en realidad un canto a la belleza extraña, única y sorprendente de nuestro globo.


Y sin embargo, los fríos de un lugar, por más que queramos, no son comparables a los de otro. Pero vivimos en la manía hipercuantificadora: números, que además se usan para competir. El colmo de esta absurda numeritis es el KPI de la felicidad.


Esta fiebre de medir, describir y tratar el mundo como si todo fuese reductible a escalas numéricas (en todo momento y para todo) es empobrecedora. Ojo, que no estoy diciendo que numerar sea un error: esto supondría negar la ciencia, nada más lejos de mis intenciones.

Lo que quiero decir es que hay otras cosas que no pueden ni deben caer en los números porque no serían más que una faja reductora o, todo lo contrario, se escapan por las rendijas de un colador se les queda grande. En algunos casos, como el de la felicidad, es que esta, la felicidad, simplemente habla otro lenguaje que no se puede traducir a cifras, por más que desintegremos sus componentes hasta poder ponerles una etiqueta numérica.

En el caso del frío, ya sé que hay muchas variables que entran en el filtro científico, claro que sí: temperatura, humedad, viento.. y sin embargo, a mí me parece que el frío de Copenhague es más dulce, mientras el frío de Madrid es más como una de esas dentaduras de broma que se come tu cuerpo a trocitos.

El frío danés es un haiku mientras el español va en rima blanca.

Y, sin embargo, en las postales colgadas en las redes, Europa, por una vez, parecía la misma.


En algunos sentidos sí que lo es: de pronto Italia se hermana con Dinamarca y Holanda y Polonia y Hungría. Y España. Las fotos se usan para competir: Eso no es nada, pues anda que en mi (neo)país... tal partido ha sacado tanto o dicho esto y lo otro y han hecho lo de más allá.

Ese parecido sí que da frío; frío frío. Y no hay números para decir cuánto. Arda, arda Europa. A ver si se va pronto este frente que nos asola, que vamos a terminar por morirnos todos congelados.



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