Los otros mundos

Es muy difícil imaginarse cómo son los mundos de los otros, los mundos extranjeros de nuestros migrantes allegados.

Es tan difícil que en realidad no podemos, ni en el mayor esfuerzo de nuestra fantasía, imaginarnos en qué son diferentes. Recuerdo que uno de los viajes más fascinantes que he hecho en mi vida, un viaje de trabajo a Turkmenistán, comprendí por qué muchas de nuestras oficinas en el los países lejanos no utilizaban unas flamantes herramientas online que eran la caña y servían para ahorrarnos muchos esfuerzos- a ellos y a nosotros: lo comprendí cuando la página del email (sólo la página del email) tardó dos horas en cargarse.

Cabina telefónica en Ashgabat. Tomada en aquél viaje.

Pero preguntarle a un español por las singularidades de su neomundo no es siempre la manera más efectiva de hacerse una idea de cómo será tal país: En ciertos lugares del mundo (incluyendo el tuyo) lo que se llama un día normal no existe. Ya sea por las vicisitudes del propio país, donde el grado de sorpresa cotidiana es mayor o por todo lo contrario: la rutina es tan rutina como la tuya: hay que ir en autobús a trabajar, hay que trabajar, ir a comprar el pan y esas cosas tan prosaicas que a veces pensamos que en el extranjero no pueden darse.

Una tercera y más importante cosa al respecto de los Otros Mundos es que cada uno te contará lo que vive él; de un mismo país, incluso de una misma ciudad puedes oír las historias más antagónicas que te puedas imaginar, porque las realidades que vive cada uno pueden ser muy diferentes y el retrato que pinte el migrante dependerá de su experiencia, que estará condicionada (que no determinada) por su propia situación geográfica, familiar, laboral, generacional, social tanto en su lugar de origen como en el de destino, y por supuesto, de su personalidad. Sin olvidar, además, el papel del escuchador, que también interpreta, sopesa, juzga, imagina y resitúa el retrato que le hace su conversador migrante.

Como en muchas de las cuestiones de migrantes, construimos la imagen de la alteridad (los otros, lo otro) por contraste con lo que conocemos o consideramos nuestro; pero ¿qué es lo nuestro? ¿cómo es nuestro mundo? ... no hay nada más hilarante que un grupo de españoles de procedencia diversa pintando cómo son las cosas en España: ni en eso pueden solaparse las imágenes... como para intentar retratar universos.

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